Historia de la raza de perro Pomerania (I)

'Pomerania perra y cachorro', de Gainsborough.¿Cómo eran los Pomerania en el siglo XVIII? ¿El Chihuahua dio nombre al Estado mexicano de Chihuahua, o viceversa? ¿Sabías que el Bichón Maltés nació hace 3.000 años? Para responder a éstas y otras cuestiones, inauguramos en nuestro blog una serie de artículos sobre la historia de razas de perro, en los que nos centraremos en el Pomerania, el Chihuahua, el Bichón Maltés y el Yorkshire Terrier.

Hoy haremos un recorrido por los orígenes de la que es considerada la raza más antigua de Europa: el Pomerania. También conocido como Spitz enano alemán o Lulú de Pomerania, el Pomerania es un perro de la familia Spitz, que recibe su nombre de la región de Pomerania, en Alemania oriental, y se clasifica como perro “toy” por su pequeño tamaño. Los antepasados del Pomerania eran perros de trineo en Islandia y Laponia, que llegaron a Europa por la mencionada región de Pomerania, la cual está bañada al norte por el mar Báltico y limitada al oeste por la isla de Rügen y al este por el río Vístula. Fue en Pomerania donde el Spitz ganó fama como mascota y perro de labor.

Los perros de este tipo fueron utilizados en sus orígenes para controlar las ovejas y los bovinos, y para recoger a los renos. Conocidos generalmente como Perros Lobo de Spitz, eran los antepasados de los Pomerania, los Schipperke, los Spitz Alemanes, los Elkhound y los Keeshond actuales. De hecho, uno de los animales contra el cual protegían a los rebaños era el lobo, y se dijo que este perro nunca fallaba cuando atacaba. El Pomerania no sólo era conocido en la Europa occidental, sino que también era utilizado en Rusia y Siberia para tirar de los trineos.

Con la llegada del siglo XX, el Pomerania se transformó en un perro distinto en muchos aspectos. Ya no tiraba de trineos ni actuaba como pastor de ovejas. El estudioso del mundo canino Herbert Compton lo describe así: «Estos perros pesan, como norma, unos 2,7 kg, y nosotros de los únicos corderos de los que nos ocupamos son de aquellos que han sido cocinados y presentados en un plato. Además, el Pomerania actual, de acuerdo con los selectos círculos en los que se ha introducido, ha diseñado su propio vestuario y puede ser visto llevando trajes de muchos colores: blanco, negro, gris, leonado, rojo, azul, chocolate, marrón, color castor, cibelino, naranja y los hay también particolores. Ya no es un gigante ni tiene sed de la sangre de lobo, sino que es liliputiense y un amigo de los regazos. Además, ha aprendido buenas maneras y ha dejado de merecer la fama de ser un perro mordedor, poco fiable y peligroso para los niños, como era hace no demasiado tiempo. Ahora es tenido por muy afectuoso, cariñoso y bien educado».

 

INTERÉS EN LA GRAN BRETAÑA DEL SIGLO XVIII

El interés por esta raza canina tiene su origen en la Gran Bretaña del siglo XVIII. La reina Carlota, esposa alemana del rey Jorge III, llevó a las islas un par de Pomerania en 1767. Vivieron en Kew (oeste de Londres), al igual que el artista Gainsborough y por ello podemos contemplar muchos cuadros de estos perros de la realeza. Poco después, en 1870, el Kennel Club de Inglaterra reconoció de forma oficial al Pomerania como «Spitzdog». La raza fue conocida por el público británico cuando la reina Victoria se interesó por ella. A pesar de ser la nieta de la reina Carlota, parece ser que vio a esta raza por vez primera en el transcurso de un viaje por Italia en 1888. Obtuvo varios de estos perros en Florencia y entre ellos estaba Marco, con el cual obtuvo un éxito notable en la exposición canina de belleza Crufts y en otros certámenes. Marco pesaba 5,5 kg. La reina Victoria, gran aficionada a muchos tipos de perros, tenía un criadero de Pomerania, del que hablaban maravillas ya que eran apreciables todos los cuidados y las consideraciones en pos del bienestar de los perros. A pesar de que algunos eran grandes, la mayoría eran de un tamaño que consideró pequeño-mediano.

Algunos de estos perros fueron presentados en las exposiciones y hay una historia simpática relacionada con la época en la que su majestad quiso exhibir a tres Pomerania, que tenían un color que no era frecuente en los perros de exposición británicos en Inglaterra. Se creó una categoría especial para sus ejemplares y dos de ellos tuvieron la suerte de que les fuera otorgado un primer premio ex aequo. La reina Victoria quería tanto a esta raza que cuando estaba agonizando, su Pomerania Turi estaba siempre en su lecho. Con la ayuda, en parte, de la reina Victoria, el interés de Gran Bretaña por esta raza creció.

A principios del siglo XX existía un dicho: «Los Pomerania producen dinero», ya que se vendían hasta por 250 libras esterlinas. En relación con su peso, los Pomerania eran, probablemente, la raza canina más cara que uno pudiera comprar. Dicho esto, la oferta pronto superó a la demanda y el valor de la raza cayó al poco tiempo. El Pomerania era criado a un ritmo tan rápido que no sería permitido por una sociedad canina en la actualidad. Un artículo periodístico ofreció el ejemplo de una hembra que ya había tenido tres camadas en mayo de 1903, cuando todavía no había cumplido los dos años. En sus tres camadas había parido 24 cachorros en el lapso de 54 semanas.

Fuente: Wikipedia y Mundo Animalia.